domingo, 9 de diciembre de 2012

la religion

la religion

Por la religión los conquistadores encontraron la justificación para llevar adelante sus empresas bélicas contra la población indígena quedando estos ataques bélicos bajo el pretexto de la evangelización.
    El fraile Bartolomé de Olmedo fue quien ofició la primer misa en tierras mexicanas el domingo de ramos de 1521 estableciendo el catolicismo en la Nueva España.
    Hernán Cortés solicitó al rey Carlos I que iniciara la evangelización de los indígenas vencidos.
La religiosidad colonial podía cobrar formas diversas y aun contradictorias en apariencia, dependiendo del sector social al que nos remitamos, del espacio que estudiemos, o del contexto histórico en el cual se desenvuelve nuestro objeto de estudio. En el Perú la naturaleza de esta religiosidad y de las formas en las que se expresó le debe mucho al catolicismo presente desde el momento mismo de la conquista, pero también es tributaria de los propios cultos locales prehispánicos e incluso de los cultos africanos introducidos a América por los esclavos negros.
Una de las formas que la religiosidad colonial desarrollo con notable vigor fueron las cofradías. Una cofradía era una asociación laica de culto con carácter cooperativista, en tanto que el objetivo primordial era la celebración y cuidado de una imagen divina(santo patrón, santa patrona o dios mismo en el santísimo sacramento o Jesucristo) , y donde además los miembros podían obtener una serie de beneficios a cambio del cumplimiento de una serie de obligaciones (pago puntual de las contribuciones monetarias, asistencia a las celebraciones litúrgicas, administración eficiente de los bienes de las cofradías, etc.) estipuladas en dos tipos de “contratos” especialmente preconcebidos llamados constituciones y cartas de hermandad .
Durante el periodo colonial surgió ¨El tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en Lima´´. La llegada del santo oficio a las colonias americanas no sólo fue un evento de orden eclesiástico, ya que sus intenciones iban más allá y se internaban en los aspectos del control ideológico y político de la población urbana. Sobre todo en un territorio nuevo abierto a una serie de posibilidades de desarrollo cultural y económico, como también a la llegada de nuevos actores sociales como los extranjeros, temidos siempre por ser parte de otras tradiciones nacionales y culturales o por ser miembros de minorías religiosas, que fueron excluidas de los espacios reconocidos tanto como cristianos viejos o nacidos en la tradición hispánica.

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